Se estima que un 5% de las emisiones mundiales de los gases de efecto invernadero son generadas por la gestión de los desechos sólidos.

Somos conscientes de que estamos generando muchos residuos. Solo hace falta fijarse en las veces que bajamos la basura a la semana en un hogar medio. Lo preocupante es que es un problema que está aumentando año tras año.

Según el informe del Banco Mundial, What a Waste 2.0, en el mundo se generan anualmente 2.010 millones de toneladas de desechos y al menos el 33% de ellos no se gestionan sin riesgo para el medio ambiente. Con la previsión de que la cantidad de desechos a nivel mundial aumente 70 % en los próximos 30 años y llegue en 2050 a un volumen de 3.400 millones de toneladas de desechos generados anualmente, la reducción y gestión de residuos se prevé que será uno de los grandes retos del desarrollo sostenible.

 

Residuos plásticos

Según el informe What a Waste 2.0, se estima que el 12% de los desechos generados, aproximadamente 242 millones de toneladas, son desechos de plástico.

Los plásticos son compuestos sintéticos hechos de materiales a base de carbono. La mayor parte del plástico deriva del petróleo y de otros combustibles fósiles. El gran peligro de los plásticos es que la mayoría de los plásticos no son biodegradables y permanecen en el medio durante cientos de años.

De los 27 millones de toneladas de residuos plásticos que se producen cada año en Europa, solo un tercio se recicla. Los residuos plásticos están contaminando los océanos y constituyendo el 90 % de los residuos en el mar, causando graves daños a la fauna marina.

Según el informe WWF A escala mundial, existen unas 700 especies marinas amenazadas por los plásticos. En todo el mundo se han encontrado 344 especies atrapadas en plásticos. En el Mediterráneo, las principales víctimas son las aves (35%), los peces (27%), los invertebrados (20%), los mamíferos marinos (13%) y las tortugas marinas.

 

Los microplásticos

Los macroplásticos son la forma más visible de contaminación plástica, pero en realidad son los microplásticos, fragmentos de menos de 5 mm, los que más afectan a la vida marina.

Algunos microplásticos se producen directamente en el mar, ya que los desechos plásticos más grandes se descomponen y otros se fabrican para jabones, cremas, geles y pastas dentales, o se generan accidentalmente, por ejemplo, del uso y lavado de fibras sintéticas de la ropa.

Los mejillones, los cangrejos comunes, el salmonete y el lenguado, que se alimentan del lecho marino, pueden ser importantes acumuladores de microplásticos. Los plásticos en el mar no solo son una amenaza para la fauna sino que indirectamente también podrían serlo para el ser humano.

 

Los países en vías de desarrollo se llevan la peor parte

Según el informe What a Waste 2.0, en los países en vías de desarrollo se recoge tan solo el 48% de los desechos en las ciudades y un 26% en zonas rurales. Más del 90% de los desechos generados se vierten o queman al cielo. Además, en estos países, los deslizamientos de basureros han enterrado viviendas y personas bajo residuos, normalmente afectando a la población más pobre.

Otro problema añadido para estos países es que una parte del proceso de gestión de residuos en los países desarrollados se externaliza a países en vías de desarrollo.

Concretamente, el plástico que se consume en estados occidentales que está en mal estado y es difícil de reciclar se exporta a varios países en Asia, provocando graves problemas en ellos.

 

Gestión de los residuos

De los 27 millones de toneladas de residuos plásticos que se producen cada año en Europa, solo un tercio se recicla. La gestión de los desechos sólidos es un problema universal. La gestión sostenible de residuos conlleva esfuerzos y costes económicos, convirtiéndose en una partida presupuestaria importante para muchos gobiernos.

De acuerdo con Sameh Wahba, director de Desarrollo Urbano y Territorial, Gestión de Riesgos de Desastres, y Resiliencia del Banco Mundial, “La gestión inadecuada de los desechos está produciendo la contaminación de los océanos del mundo, obstruyendo los drenajes y causando inundaciones, transmitiendo enfermedades, aumentando las afecciones respiratorias por causa de la quema, perjudicando a los animales que consumen desperdicios, y afectando el desarrollo económico”.